domingo, 21 de abril de 2013

Programa de laptops: malas señales


La propuesta del candidato Enrique Peña Nieto de  un programa de dotación de laptops a alumnos de 5o. y 6º. grados de primaria fue recibido por muchos, incluyendo a quien esto escribe, con optimismo. Como política de uso de tecnología en educación representó un salto enorme, al pasar del concepto de laboratorio de cómputo en las escuelas a lo que se conoce como modelo 1 a 1, de un dispositivo por alumno. Este último enfoque es más adecuado en función de las características de la tecnología actual, especialmente su movilidad, y   ha demostrado mayor efectividad.

Desafortunadamente, la información inicial sobre las características de las laptops a adquirir, conocidas a través de la pre convocatoria de la Secretaría de Educación Publica (SEP)  del pasado 26 de marzo, nos regresan al terreno del pesimismo y a la expectativa de que este programa repita  los pobres resultados de  Enciclomedia y Habilidades Digitales para Todos (HDT), este último del sexenio pasado. A lo anterior hay que agregar la falta de información. Ya tenemos una  pre convocatoria para adquirir laptops pero  no conocemos los objetivos del programa.

Hay muchas dudas relacionadas al programa de la SEP. Para empezar, no se  conocen los objetivos pedagógicos, si suponemos que no sólo se pretende  repartir computadoras. No sabemos si las computadoras se van a dar una sola vez  o si cada alumno que llegue a 5º. grado va a recibir una. Finamente, y esto es de la mayor importancia, si el programa se va a extender a los demás grados de educación primaria.


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lunes, 11 de marzo de 2013

Innovaciones disruptivas en educación superior

 "There is a tsunami coming. I can´t tell you exactly how it is going to break..."
John Hennessy, Presidente de la Universidad de Stanford.

 Algunos años atrás era común leer y escuchar comentarios acerca de la resistencia de la educación a los cambios que el progreso  tecnológico ha provocado en  muchos ámbitos de la actividad humana. Mientras que tecnologías como  Internet han transformado radicalmente algunas industrias, la educación no había alterado significativamente su modo de operación. La metáfora de Seymour Papert,  pionero del uso de tecnología en educación, ilustra en forma magistral este punto. Papert decía (1990) que si se trajera a la actualidad un grupo de profesionales del siglo XIX, se sentirían desconcertados ante el avance científico y tecnológico; por ejemplo, un cirujano en una sala de operación actual. Sin embargo, dice Papert, un profesor del siglo XIX no tendría mayores problemas para adaptarse a un aula del siglo XX. El argumento de Papert es que mientras en  áreas de actividad humana como la cirugía, telecomunicaciones y transportación ha ocurrido un megacambio, no sucede lo mismo en educación.

 Papert escribió su metáfora en 1990. Desde esa fecha, han ocurrido cambios significativos, como la aparición y desarrollo de la educación en línea.   En 2012, el 32%  de los estudiantes de educación superior en Estados Unidos tomaron al menos un curso en línea (The Babson Survey Research Group, 2013). Para actualizar la metáfora de Papert, supongamos que traemos al profesor del siglo XIX y lo llevamos con una persona que estudia en línea, en su computadora,  y le decimos que está en clase. La sorpresa del profesor decimonónico sería, sin duda, mayúscula.

En este escrito, trataré de explorar los cambios radicales, las innovaciones disruptivas,  que ocurren en  educación superior y que tuvieron probablemente un punto de inflexión en  2012, con la aparición de los MOOCs (Massive Open Online Courses).  Al ser un momento de cambio, todavía muchas cosas son nebulosas.   Sin embargo, vale la pena tratar de despuntar algunas tendencias, aún con el riesgo de equivocarse, para entender las características de este proceso y sus posibles repercusiones en las  instituciones de educación superior de la región.

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miércoles, 2 de enero de 2013

La invasión de los MOOCs

El título de este escrito, aunque lo parezca,  no se refiere a alguna película o serie de alienígenas (¿vieron falling skies?), sino al impacto que está produciendo la mas reciente modalidad de educación en línea, los llamados Massive Open Online Courses.  La inscripción en estos cursos es gratuita y abierta a quien lo desee y sus participantes  se cuentan por miles. Recientemente me inscribí en un  curso de este tipo  y tengo  ¡41,000 compañeros de clase¡.

La historia de los MOOCs es reciente. En 2008,  pedagogos canadienses asociados a la corriente conectivista, como George Siemens y Stephen Downes, ofrecieron un curso de este tipo, el ya celebre CCK08, tratando de explotar la potencialidad  de las redes y la interacción social para el aprendizaje.  Se ha identificado  esta vertiente  cómo  cMOOCs. En 2012 aparece una nueva modalidad, conocida como xMOOC,  con  enfoque pedagógico más tradicional, encabezado por empresas como Coursera y Udacity, que son  “spin-offs” de la Universidad de  Stanford.  A esta oferta se suma Edx, inicialmente formada por  Harvard ,  MIT y UC Berkeley.
La aparición de los xMOOCs ha llamado poderosamente la atención de medios de comunicación, como el New York Times,  y  de  la comunidad académica. El hecho  que universidades élite y tradicionalmente presenciales, como Harvard, hayan decidido involucrarse en educación en línea es un signo del impacto de esta modalidad.   La dirección que tomen los MOOCs aún está por definirse, pero no cabe duda que su aparición marca un antes y después, una frontera en educación. Entre los directivos de universidades, especialmente en Estados Unidos, existe la percepción de que deben subirse al tren de la educación en línea, y quien no lo haga esta arriesgando el futuro de sus instituciones y el personal. El Presidente de la Universidad de Virginia casi pierde su  trabajo debido a que su Consejo pensó que no se estaba moviendo suficientemente rápido en el ambiente en línea.

Google ya olfateó  la potencialidad de los MOOCs y prepara el lanzamiento de su propia plataforma, Course Builder.
Pero, ¿cuáles son los efectos de esta nueva  forma de educación  en línea, los MOOCs?.  Todavía es  temprano para calibrar su impacto, pero ya pueden percibirse algunas tendencias.

En su reporte “The MOOC model for digital practice”,   los teóricos constructivistas George Siemens y David Cormier, entre otros, señalan que los MOOCs, debido a que son gratuitos y abiertos, hacen que la educación superior sea más ampliamente disponible, facilitando  el desarrollo  de un rango de potencial humano anteriormente excluido por la geografía, el tiempo o el acceso a modos convencionales de aprendizaje (p. 44).

Tal como se señala en el párrafo anterior, los MOOCs hacen posible acceder al conocimiento generado en las universidades élite, en forma gratuita.  Estamos ante una innovación que tiende a hacer del nuestro un mundo cada vez más plano,  en términos del concepto de  Thomas Friedman. Una anécdota ilustra este punto. Sir John Daniel, en su articulo “Making Sense of MOOCs” hace referencia a un curso del MIT, el 6.002x, Circuits & Electronics, que tuvo 155,000 participantes. De ellos, 7,157 completaron el curso y 340 tuvieron una calificación perfecta en el examen final. Uno de ellos fue un joven de Mongolia, de 15 años, que esta ahora  aplicando para ingresar a MIT y  UC Berkeley.
Siemens y Cormier dicen también que el modelo abierto de participación desafía las nociones tradicionales de cómo se crea valor en el sistema educativo. Hoy, cualquier cosa que pueda ser fácilmente duplicada no puede servir como fundamento de  valor económico. En lugar de producir entidades con conocimiento conocido y aprobado, el modelo de la economía digital hace uso de  la capacidad de sus ciudadanos para conectarse, innovar y reconfigurar lo conocido en nuevo conocimiento. Colaboración y creatividad son requerimientos de esta nueva era digital. En este sentido, las oportunidades para los MOOCs en la economía digital se centran alrededor del potencial para la innovación y la creatividad que ocurren en la negociación del conocimiento (p. 43).

Los MOOCs y la educación en línea apuntan también hacia la reestructuración del sistema de educación superior en Estados Unidos. Los costos de la educación superior están en una espiral ascendente, con un crecimiento del  360% arriba de la inflación desde 1986. La utilización de educación en línea es una de las formas en las que se pretende bajar este costo y ampliar el acceso a la educacion superior (al respecto, consulte  www.academicpartnership.com)

Finalmente, pero no de menor importancia, la educación en línea y los MOOCs están provocando  un rediseño  de los modelos educativos y de la  industria de la educación superior. Tal como señala Clayton Christensen, el modelo en línea representa una innovación disruptiva en educación superior.
En el pasado, la enseñanza se basaba en la noción de un profesor que desarrollaba contenido, establecía la didáctica y realizaba presencialmente la clase. Con la educación en línea, esto  no ocurre más. La educación en línea separa  contenido  de la clase propiamente dicha. De esta forma, la educación se modulariza o, para decirlo en lenguaje económico, se convierte en  una “commodity”. Esto significa que ya es posible adquirir contenido educativo y no necesariamente desarrollarlo en forma casera, en la  institución. Ya algunas universidades, como la de Colorado, y algunos colegios  comunitarios, están aceptando créditos de cursos MOOCs.  

Thomas Friedman, en un reciente articulo en el New York Times, “Revolution hits the universities”, lo pone de esta forma: “Puedo ver pronto un día en el que puedas crear tu propio grado universitario al tomar los mejores cursos en línea de los mejores profesores alrededor del mundo –-algo de computación de Stanford, algo de emprendimiento de Wharton, algo de Ética de Brandeis, algo de literatura de Edinburg-- pagando solamente una  cuota nominal por los certificados de terminación. Esto cambiara la enseñanza, el aprendizaje y el camino para el empleo”.