lunes, 11 de marzo de 2013

Innovaciones disruptivas en educación superior

 "There is a tsunami coming. I can´t tell you exactly how it is going to break..."
John Hennessy, Presidente de la Universidad de Stanford.

 Algunos años atrás era común leer y escuchar comentarios acerca de la resistencia de la educación a los cambios que el progreso  tecnológico ha provocado en  muchos ámbitos de la actividad humana. Mientras que tecnologías como  Internet han transformado radicalmente algunas industrias, la educación no había alterado significativamente su modo de operación. La metáfora de Seymour Papert,  pionero del uso de tecnología en educación, ilustra en forma magistral este punto. Papert decía (1990) que si se trajera a la actualidad un grupo de profesionales del siglo XIX, se sentirían desconcertados ante el avance científico y tecnológico; por ejemplo, un cirujano en una sala de operación actual. Sin embargo, dice Papert, un profesor del siglo XIX no tendría mayores problemas para adaptarse a un aula del siglo XX. El argumento de Papert es que mientras en  áreas de actividad humana como la cirugía, telecomunicaciones y transportación ha ocurrido un megacambio, no sucede lo mismo en educación.

 Papert escribió su metáfora en 1990. Desde esa fecha, han ocurrido cambios significativos, como la aparición y desarrollo de la educación en línea.   En 2012, el 32%  de los estudiantes de educación superior en Estados Unidos tomaron al menos un curso en línea (The Babson Survey Research Group, 2013). Para actualizar la metáfora de Papert, supongamos que traemos al profesor del siglo XIX y lo llevamos con una persona que estudia en línea, en su computadora,  y le decimos que está en clase. La sorpresa del profesor decimonónico sería, sin duda, mayúscula.

En este escrito, trataré de explorar los cambios radicales, las innovaciones disruptivas,  que ocurren en  educación superior y que tuvieron probablemente un punto de inflexión en  2012, con la aparición de los MOOCs (Massive Open Online Courses).  Al ser un momento de cambio, todavía muchas cosas son nebulosas.   Sin embargo, vale la pena tratar de despuntar algunas tendencias, aún con el riesgo de equivocarse, para entender las características de este proceso y sus posibles repercusiones en las  instituciones de educación superior de la región.

Para leer el artículo completo, dar clic aqui